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octubre 28, 2011

[Seminci 2011] Día 3. Marécages, Boker tov Adon Fidelman, Le gamin au vélo y W Ciemnosci

Otras cuatro películas más pude ver en el tercer día de este festival, que este año está siendo bastante mejor y más variado que los últimos. Primer día que coincide con un día de trabajo (lunes) y que sorprendentemente no se notó en las salas, que estaban a rebosar.

Empecé el día con un cortometraje libanés llamado Habibti (en español, Cariño). Un cortometraje de 16 minutos sobre el encuentro de unas personas de diferente raza, cultura y religión que tienen que adaptarse para poder convivir. Ligero y con situaciones divertidas, en el pequeño tiempo que dura, se puede ver perfectamente la evolución de los personajes de no soportarse por sus diferencias, a aceptarlas y aprender de ellas.

A continuación la película canadiense Marécages, primer largometraje del director Guy Édoin, una película intimista sobre una familia de granjeros a los que una desgracia les hace enfrentarse a una serie de problemas.

En una explotación lechera al sureste de Quebec, con la tierra cuarteada por la sequía, un drama perturba la vida de la familia Santerre. Enfrentados entre sí, tendrán que aprender a perdonar.

Este drama excesivo (no les pueden pasar más cosas a esa familia) tiene un ritmo excesivamente lento y lo que podría haber sido una película interesante, termina siendo una historia tediosa que aburrirá a la mayoría de los espectadores. Además de esto, hay hilos de la trama que se quedan inconclusos, y un par de escenas sexuales gratuitas que el director introduce para provocar, porque no aportan nada a la trama. A pesar de todo esto, hay algún detalle a destacar, como el descubrimiento de la sexualidad del chico, y la clara evolución del personaje de la madre, que cambia varias veces a través de la película por todos los golpes que le da la vida. Los actores defenden bien su papel, aunque no destacan especialmente. Una película que pierde todos sus argumentos con un ritmo excesivamente lento, tan lento que quizá no guste ni a los amantes de los dramas intensos.

La tarde empezó con una película israelí, Boker tov, Adon Fidelman (en español, Restauración), segundo largometraje del director Joseph Madmony.

En el antiguo barrio industrial de Tel Aviv, el maestro carpintero y restaurador Yakov Fidelman experimenta un cambio en su vida con la llegada a su viejo taller de Anton, un joven y excéntrico vagabundo que se gana la vida como jornalero y que está buscando una ocupación. Anton se convierte en el aprendiz del anciano Fidelman a cambio de un plato de comida y un exiguo salario. Al poco tiempo, fallece el socio de toda la vida de Fidelman y le deja un doble problema: el negocio atraviesa dificultades económicas muy serias y su difunto socio le ha cedido su cincuenta por ciento del taller a Noah, el hijo de Fidelman, que se ha enemistado con la familia. Noah es un joven abogado ambicioso que apremia a su padre para que se jubile y dé su visto bueno a la construcción de un bloque de pisos en el solar que ocupa el negocio. Pero Fidelman, que se niega a abandonar el oficio al que ha dedicado su vida, encontrará un inesperado aliado en su nuevo aprendiz. Anton trabajará a partir de entonces codo con codo con su patrón para preservar un modo de vida que está al borde de la extinción.

Intimista película sobre un restaurador de muebles, que a lo largo de la película intenta restaurar lo que queda de su vida. Aún con un ritmo tranquilo, la película nos va contando los problemas que le ha dejado su socio y la relación del protagonista con su nuevo ayudante y con su hijo gracias a un guión sólido que nos muestra perfectamente estas relaciones, con unos personajes muy bien dibujados. A través de las desventuras que tienen que pasar para arreglar un viejo piano, se va desarrollando con acierto la relación con el ayudante y el deterioro de la relación con su hijo. Buenas actuaciones, sobresale la del protagonista. Gracias a ella podemos apreciar su desesperación y los sentimientos que le van generando las nuevas situaciones en su vida. Y no nos olvidemos de su banda sonora, muy a considerar, sobre todo una pista que suele sonar en varios momentos de la película. No es de lo mejor visto en el festival, pero muy destacable.

Continúo con el cortometraje belga Dimanches (Domingos), que muestra el transcurrir de un domingo en un barrio indefinido. Empieza bien, pero se hace pesado por su excesiva duración, 16 minutos no necesarios para lo que cuenta, puesto que el director podría haber introducido escenas más cortas.

Junto a esta proyecció se emitió el largometraje, coproducción entre Bélgica y Francia, Le gamin au vélo (El niño de la bicicleta), de los conocidos cineastas Jean-Pierre y Luc Dardenne (El niño, Rosetta, El silencio de Lorna), ganadores de la Espiga de Oro aquí, en la Seminci, en el año 1996.

Cyril tiene casi 12 años y un único plan: encontrar al padre que le dejó temporalmente en un hogar infantil de acogida. Por casualidad, conoce a Samantha, que tiene una peluquería. Ella accede a darle cobijo los fines de semana. Cyril no quiere reconocer el amor que Samantha siente por él, un amor que el niño necesita desesperadamente para calmar su rabia.
Otra película más de los hermanos Dardenne, muy en la línea de sus anteriores trabajos, con una familia rota y la búsqueda de alguno de sus miembros por recomponerla de nuevo. En este caso, un niño abandonado que quiere volver con su padre cuando este está intentando rehacer su vida en solitario. Es una película bien rodada, con buen timing pero que tiene el gran hándicap que no es creíble en ningún momento. El protagonista es un niño completamente insoportable y caprichoso al que parece que todo el mundo tiene que ayudarle. Y Samantha, la mujer que le acoge, tiene que soportar las pataletas del niño, con el que tiene varios enfrentamientos directos. Cualquier persona normal no lo aguantaría, pero aquí muestran a esta mujer que aguanta todo sin ninguna razón. Al ser una película de personajes y su conflicto, queda más en evidencia el tratamiento que el director hace de los mismos que el resto de metraje, y por tanto se deduce de ella una película fallida.
Y para terminar, la coproducción entre Alemania, Polonia y Canadá, W ciemności (In darkness), la mejor del día con diferencia. Dirigida por Agnieszka Holland, y basada en un hecho real, ha sido preseleccionada para los Óscar por Polonia.
En marzo de 1943, la localidad polaca de Lvov es una hermosa ciudad sometida férreamente por la ocupación nazi. Los débiles se aprovechan de los más débiles; los pobres roban a los que tienen un poco más que ellos. En el tramo final de esta cadena se encuentra un ratero llamado Leopold Soha. Su familiaridad con el laberinto subterráneo que forma el alcantarillado de la ciudad, donde oculta el producto de sus hurtos, le sirve para conseguir un empleo de ínfima categoría en las cloacas de Lvov. Pero existe un colectivo cuya situación es aún peor que la de Soha: los judíos que viven hacinados en el gueto de la ciudad y a quienes la explotación y el hambre están conduciendo a la muerte. Un grupo de estos judíos deciden fugarse por las alcantarillas, donde son descubiertos por Soha. Los judíos le ofrecen dinero a cambio de que los mantenga ocultos. Aunque ayudar a los judíos puede acarrearle la muerte en la horca a él y a toda su familia, Soha necesita el dinero de forma apremiante. Y a pesar de que ambas partes recelan entre sí, finalmente llegan a un acuerdo.
Al ver la sinopsis se podría decir: “Otra película más sobre la II Guerra Mundial, sobre nazis y judíos”. Y realmente es así, pero no por ello peor película. Su mayor atractivo es la forma en la que está dirigida, que utiliza la oscuridad de una forma magistral, creando un ambiente opresivo e inquietante. La mayor parte de la película está situada en las alcantarillas de la ciudad polaca de Lvov, por lo que era muy importante que la directora crease un ambiente adecuado, y no como en muchas películas en las que cuando están en la oscuridad, hay demasiada iluminación. Aquí la iluminación es la justa, limitándose a los focos de luz que portan los protagonistas. No sólo tiene esto la película. Todos los actores defienden perfectamente su papel, y hace que les cojas el suficiente cariño durante el metraje. Muy recomendable y un gran rival a batir en los próximos premios de la academia.
Otro día medianamente decepcionante, en el que al menos pude encontrar una película muy destacable como es In darkness.
About the author, Raúl Aguado

Cinéfilo desde siempre. Seriéfilo desde hace menos tiempo. Le gustan tanto las películas "palomiteras" como las grandes obras maestras. Se podría decir que ama el cine en todas sus variantes